Porque prefiero
sonreírte mil veces en directo y que me escuches
llorar en silencio. Un abrazo. De los que llenan una sala de cine. De esos
besos en la frente que saben a un te echo de menos. Como cuando te dije que guardaras un hueco en tu sofá y me hiciste un
hueco en tu vida. Y ahora tengo el mío aquí, en forma de agujero que rompe un fin de semana grande. Y yo no sé qué hacer, porque se me da fatal rellenar de emociones una bolsa de recuerdos que he vaciado contigo.
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